un día dejará de doler

Por ahora no, hoy duele y duele mucho.

Duele, duele tanto. Quisiera que fuera mentira todo el dolor que siento, que fuera broma, que fuera un mal sueño.

Siempre he soñado con encontrar a una persona que mueva mi mundo, que lo ponga de cabeza y que aún así me sienta con los pies en la tierra. Con el pasar del tiempo he aprendido que las personas llegan a nuestras vidas con un propósito, para enseñarnos algo, para marcarnos, para mostrarnos que existen muchas cosas que aún no conocemos ni hemos sentido. He aprendido a golpes que la única persona que puede hacerme feliz soy yo, que no voy a encontrar eso que busco en nadie más, que debo sentirme completa primero para poder compartir esa entereza con alguien más y juntos ser completos al lado del otro. Creí que así lo estaba haciendo, pero me dejé llevar por todo eso que no había sentido antes. Parecía muy bueno para ser verdad y de hecho así fue.

Si algo me queda de lección es que no venimos a esta vida a convencer a las personas de quedarse en nuestras vidas. No podemos ni debemos obligar a nadie a quedarse. Que una vez más alguien decidiera irse de mi lado fue suficiente para mi, para entender que no era la persona que mi corazón creyó que había encontrado. No era la persona que deseaba que envejeciera a mi lado.

Parece broma, sé que muchos estarán pensando que no es posible que otra vez me haya equivocado, pero así es esto, pasa y a mi me ha pasado mucho, estoy segura de que a muchos de ustedes también, que no soy la única que se a equivocado tantas veces, pero si solo soy yo y estoy equivocada, debo decirles que no es fácil.

Hay días en los que aún no puedo dormir. Hay días en los que no puedo concentrarme y en los que no encuentro un momento de paz. No hay momento en el que no quiera llorar. Cómo duele muchis 🙁

Llegué a pensar tantas cosas, que hay algo malo en mi, que soy yo la que tiene algo que aleja a las personas, que estoy bajo alguna maldición que me impide ser amada de la manera que sé que merezco, no podría escribirles aquí todo lo que he sentido y pensado.

Está bien sentirnos mal, está bien llorar, está bien quejarse… hacerlo nos libera.

No me queda más que decirles que voy viviendo un día a la vez, y por ahora aún duele. Pero sé que no será para siempre, que saldré más fuerte de esto y que no dejaré que cualquier persona entre en mi vida, que mis estándares crecieron tanto que quizás encontrar a alguien que llene todo eso que deseo será más difícil que antes, pero sé que cuando encuentre un alma y un corazón que estén dispuestos a amar cómo yo lo hago lo defenderé con garras y dientes.

Hoy por lo menos, aún duele.